domingo, 15 de septiembre de 2013

SIRÉRIA- Escritor: Lénoc Allan Poe.

Salí de casa, y prevalecía aun en mi mente la preguntan inversa de la vida. –Estaba allí, irradiante y hermosas, como todas las mariposas mañaneras que resaltan un roció, esperando pacientemente aquel envidiado y privilegiado vehículo de salida.

¿Por qué no fue ella?... Me pregunte incansablemente cada segundo, tratando de entender el destino en el cual me sentía inconforme.
Pasaban los minutos, y seguía allí contemplando su belleza singular y aquellos ojos grandes y brillantes, velados por oscuras y largas pestañas. Su rostro como el marfil, se exaltaba en mi memoria mientras procesaba la belleza de su copioso encanto.

¿Por qué no fue ella?... me golpeaba contra el cruel y a la ves suave viento que con susurros inentendibles, paseaba por aquel pabellón que anhelaba escuchar la profunda, dulce y amada música de su voz.
Resignado y sin esperanza, la voluntad de acercarme desintegraba el camino que mis ojos habían construido hacia aquella implacable doncella que se encontraba al otro lado de la calle Bronx.
“Su destino era otro”

Sabia que las historias no tenían un nuevo inicio.
Que le hilo insignificante que nos separaba, adquiría rigidez cuando intentaba vencer mis miedos y me llenaba de osadía para poder hablarle.

¿Por qué no fue ella a la que mi destino debió de elegir?
¿Por qué no fue ella?...

Mis preguntas inconscientes e involuntarias hacia la vida; me hacían pensar que tal ves estaba destinado a vivir sin la alegría ni mucho menos la compañía de ese hermoso ser incognoscible de la cual me había enamorado.

 De repente, se colapsó mi entretenida contemplación, cuando aquel fuerte y brusco abrazo impactante amarró mi flácido cuerpo, con aquellos largos e insensibles brazos de Siréria.

¿Por qué no fue ella?... ¿Por qué fue Siréria?

Volteé mi rostro y miré a Siréria, viendo en ella, el amor inmerecido que cada día entristecía mi alma al no corresponderle. Volvió el vacío a mi existencia, y maldije en silencio la escamante injusticia por no sentir ni merecer el tierno, puro y ofrecido amor sincero de Siréria… ¡Mi Siréria…mi fiel amiga Siréria! Todo ese momento, fue una combinación expresiva e imaginativa de dos caminos, en donde no hallaba solución ni la esperanza de ser feliz sin herir los sentimientos indelebles de Siréria.

Si pudiera cambiar tanto cuerpo como sentimiento y amar locamente a Siréria. Corresponderle y desgastar en cada segundo mi mirada en ella, hasta llegar al punto de sentirla en mis brazos todos los días de mi vida.
“Pero no era así”…

A quien amaba platónicamente se enredaba de manera arbitraria en las conexiones sinápticas de mi memoria, y como escudo impedía que aquel hincapié amor de Siréria causara efectos irreversibles en mi corazón.

¡Seguía en mi mente ambulando la pregunta inversa de la vida!
La situación se asemejaba literalmente a mi vida de manera análoga a la cadena alimenticia de un trió en versiones humanas; donde Siréria, soñaba con obtener mi amor y yo buscaba desviadamente el de aquella bella e incomparable mujer, mientras esta, esperaba pacientemente el momento de partir y destinarse a su amado y único amor. “Quien NO era yo”.

Que incomprensible e inefable juego de Ajedrez enfrentaba mi vida. No lograba pensar ni decidir que pieza mover en el transcurso del problema. Solo deseaba amar y ser el Rey de una de las dos preciosas Damas y así albergarla en mi Torre con la protección de aquellos blancos y negros Caballos adyacentes a esos misteriosos Alfiles.

Pero solo son sueño quemados y calcinados con las espermas de aquellas últimas velas que sin la esperanza de encender, se derriten y caen al irrealizado mundo del olvido.
-Cuan imposible es tratar de tocar o acercarme al SOL, cuando lo posible es contemplar y valorar la irradiante y única luz inocua de la LUNA-

¿Por qué no fue ella? Mi (sol)
¿Por qué fue Siréria? Mi (luna)


Sin embargo relacioné las dos novas del cosmos (Sol-Luna). Y logré valorar y comprender lo que la vida me había dado sin darme instrucciones o explicaciones del cómo elegir lo correcto de aquel complicado acertijo donde la clave era: “Siréria”.

1 comentario:

  1. me gusta como escribes mani que DIOS t siga dando esa sabiduria y entendimiento y espero q yo pueda disfrutar de otros escritos mas..... DTB

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